viernes, 24 de febrero de 2012

La.

Sangre que es huellas que serán.
Huellas que son contención que no será.
Contención que es intensidad que.
Intensidad.

Lenguaje nuevo que es jugar.
Latidos nuevos.

Horizonte infinito que es mañana.
Mañana que es qué.
Que es labios piel saliva.
Que son días que son vidas.

Poesía me preguntas.

viernes, 6 de enero de 2012

La máquina.

Los días soleados subía a la terraza a fumar.

Le gustaba mirar desde su azotea los tejados. Le gustaba imaginar qué historias habría debajo de cada teja, detrás de cada ventana. Le gustaba también pensar que estaba siendo observado, desde otras terrazas, desde otras ventanas.

Era su grito al mundo, "Eh, estoy aquí".

Ese día estaba soleado, se había levantado tarde y no tenía muchas ganas de hacer nada, así que ahí estaba, con una taza de café y fumando en la terraza. Disfrutando de un sol de invierno.

Terminó su cigarro y tiró la colilla. Vio un papel doblado en el suelo. Estaba limpio, bien doblado, como recién puesto ahí. Lo cogió y leyó. No sabía que ese papel, que ese cigarro, en ese domingo, iba a cambiar su vida para siempre.

"Tengo lo que necesitas", y una dirección apuntada.

"Tengo lo que necesitas" se repetía una y otra vez en su cabeza. ¿Qué clase de broma era esa? No estaba dispuesto a comprobarlo, desde luego. Guardó el papel en el bolsillo del pijama y entró en casa.

Pero la frase no paraba de sonar en su cabeza, y a las horas de estar tumbado en el sofá, y de darle vueltas a la cabeza, decidió que sí, que quería saber qué o quién estaba detrás de ese papel.

Tras una ducha, salió de casa camino de la dirección apuntada, y tras diez minutos caminando, llegó hasta el lugar.

Era un local. La puerta era una reja vieja y oxidada que no dejaba ver nada del interior. No había timbre. Se estaba poniendo nervioso.

Golpeó la reja con fuerza y esperó.

Nada.

Golpeó de nuevo, esta vez más fuerte "Eh, ¿hay alguien? Tengo una nota que...", y sin tiempo a terminar la frase, la reja comenzó a subir sola, se oía el ruido del motor que la movía.

El local no era muy grande. Estaba (mal) iluminado por una vieja bombilla de sesenta vatios, y casi vacío. Nada en las paredes, ni puertas. Casi vacío porque en el centro había una especie de cabina. Era como una de esas cabinas con servicios públicos que hay por la calle. Esas que nunca nadie ha usado ni usará.

De repente la puerta comenzó a cerrarse y sin tiempo para reaccionar, se quedó allí, encerrado, con "La máquina".

Se acercó hasta ella asustado, todo era muy extraño. Estaba convencido de que era un sueño y que tarde o temprano despertaría.

Entró en la maquina y encontró otra nota.

"Hola Javier, estás en una máquina que te permite moverte por el tiempo y el espacio. Es muy sencillo. Tienes un teclado y una pantalla, sólo hay dos variables, fecha y lugar. Sólo hay una regla. Vayas donde y cuando vayas, no podrás regresar ni volver a usar la máquina nunca más. Sólo un viaje, en un sentido. Puedes elegir pasado, presente o futuro. Si decides no usar la máquina, sólo tienes que golpear la puerta y se volverá a abrir a la calle, pero no podrás volver a entrar".

...

Se sentó en un taburete que había frente a la consola, mareado. No tenía sentido. ¿Quien había puesto eso ahí? ¿Desde cuando existía esa tecnología? ¿Era una broma? ¿Porqué conocía(n) su nombre?... ¿QUIERO USAR LA MÁQUINA?

Estuvo como media hora con la cabeza entre sus manos, recuperando la cordura, buscando un sentido. Pensando si quería participar, y si era así, donde y cuando iba a viajar.

Ya lo tenía claro. La vida era demasiado corta como para desperdiciar experiencias.

Pero tenía serías dudas. Miedo.

"¿Y sí está con otra persona? ¿Y si se asusta y no quiere saber nada de mí? ¿Y si mi viaje es en vano y me quedo atrapado allí (entonces) para siempre? ¿Y sí no la encuentro, como saber dónde estará?".

Introdujo las variables. "9 de diciembre de 2021, Barcelona". Pulsó ACEPTAR.

Nada.

Ni un ruido, ni un flash, ni nada que indicara que la máquina había funcionado. Pulso ACEPTAR varias veces seguidas hasta que salió un mensaje parpadeante en la pantalla; "Coge la nota que hay debajo del taburete y déjala en la dirección que está escrita, espero que el viaje sea provechoso y haya merecido la pena. Gracias por confiar. Hasta siempre".

La nota era idéntica a la suya. Salvo que en lugar de su nombre, ponía otro.

Ya tenía claro que era una especie de broma. Alguien le estaba tomando el pelo, aunque no tenía ni idea ni de quién, ni el porqué. Salió de la maquina y fue hasta la reja. La golpeó, y se abrió.

Salió a la calle, y se volvió a marear.

No estaba en el mismo lugar. No era esa la misma calle por la que había entrado al local. Tampoco era un lugar reconocible, la gente iba vestida de manera extraña y los coches, locales, farolas, bancos, eran extraños. Los viandantes también lo miraban a él extrañados.

Barcelona, 2021.

No sabía que hacer, dónde ir, ni como encontrarla. Se acordó de la nota que tenía que entregar y decidió ir hasta la dirección indicada. ¿Pero cómo? Dio la vuelta a la nota, y vio un pequeño plano dibujado a bolígrafo, indicando el recorrido desde la máquina hasta la dirección. Comenzó a caminar.

Tras diez minutos llegó a la dirección, pero no encontró nada salvo un banco vacío. Era un parque. Miro hacía los lados y no vio a nadie, se sentó, otra vez mareado, y dejó la nota sobre el banco, doblada. El plano dibujado había desaparecido.

Entonces oyó su voz, detrás suyo.

"Javier... estás aquí, no puedo creerlo"

Se dio la vuelta y la vio, radiante, guapísima, temblando y con lagrimas cayendo por su cara. Tenía diez años más, ahora casi tenía su misma edad.

"¿Violeta? ¿Eres tú, te he encontrado?" y las lagrimas inundaron sus ojos. Se levantó rápidamente y se fundieron en un beso y un abrazo gigantes. Hubieran podido morir así, en ese mismo instante. Abrazados, felices.

- Pero ¿Como? ¿Porqué?
- No preguntes, mi vida, ahora estás aquí, conmigo. He estado esperándote durante mucho tiempo, diez años. Ahora veo que ha merecido la pena. Te quiero.
- Y yo a ti.

Se volvieron a fundir en un abrazo y desaparecieron de allí caminando. Juntos. Para siempre.

Al final la nota tenía razón, tenía lo que necesitaba.

...

Le gustaba salir por las mañanas al parque. Compraba el periódico en su quiosco de siempre y se acercaba al banco de siempre a leerlo. Ese día estaba soleado en Barcelona. Así que allí estaba él, sentado en su banco, periódico de 9 de Diciembre de 2021 en mano, cuando vio un papel doblado.

Lo cogió, lo abrió y vio escrito "Tengo lo que necesitas". Y una dirección apuntada.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Spain is diferente.

Resumen rápido de acontecimientos.
Tiempo real de lo sucedido, un mes aprox.

Me mudo.
Contrato el ADSL para el nuevo piso con Orange.
Viene el técnico de telefónica.
Me dice que no hay caja, y que si no se canalizan los cables no puede poner la linea.
Llamo al dueño.
Me dice que eso lo arregla él, que va a llamar al técnico.
Me ofrece otro piso enfrente que si tiene linea canalizada.
Le digo NO.
No se canaliza nada, todo igual.
Me llama el dueño, que sin problema, que vendrá el técnico y lo hará.
Me llama el técnico, que dice que el dueño le ha dicho que ya está canalizado.
Le digo que NO, y que ha habido un malentendido.
Me dice que estamos igual.
Me llaman de Movistar, que ALGUIEN (el dueño) ha llamado en mi nombre porque YO quería contratar el ADSL con telefónica.
WTF
Doble malentendido.
Llamo a Orange y cancelo el alta.
Hablo con mi vecino turco y compartimos ADSL.
Llamo al dueño y (amablemente) le digo que no era eso lo que yo quería pero que ya está solucionado.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

Me siguen llamando de Movistar para proceder al alta de ADSL.
Explico Otra vez el malentendido.

...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Pirateria

Rescato este post que escribí el 20 de Agosto de 2006 a cuenta de las últimas declaraciones de Lucía Etxebarría.

http://www.abc.es/20111219/cultura-libros/abci-lucia-etxebarria-pirateria-deja-201112191824.html

No hablo de literatura, sí de música y cine. Pero creo que el fondo es el mismo.

Aclaro además que entonces no existía Spotify (el cual ahora PAGO), y que aún incluso, compró más discos que antes, simplemente porque tengo más poder adquisitivo que entonces.

El post en cuestión:

"Siempre he tenido muy claro, que lo que yo hago (aunque nunca lo haya dicho así, públicamente) no produce ningún daño económico a nadie. Y mucho menos al artista. Si yo no usara el emule, simplemente, no tendría, mas de 1.700 discos de música, o más de 600 películas. Siendo generoso (a 12 leuros el CD, y 15 el DVD), supone mas de cinco-millones-de-pesetas. Logicamente, no tengo semejante pastón, y si lo tuviera lo invertiría en dar la vuelta al mundo (por ejemplo), antes que en una colección audiovisual. Por lo tanto, la industría no pierde ni un céntimo por mi culpa. Vale, igual cinco o seis discos al año si me compraría, que suponen mas o menos tres euros (en total, no por disco) para el artista (así es). Y de hecho, si es un disco que estoy esperando, me gusta tener el original, y me lo compro. Películas las que regalan con los periodicos. Por lo tanto, se puede resumir en que no le hago ningún daño a nadie.

He estado en conciertos de grupos que sin conocerlos, al saber que venían a tocar cerca, y haber leido buenas críticas, me he bajado algún disco y me han gustado. Mi dinero de la entrada revierte mas en el artista que el precio del CD. Y ademas no se puede bajar por el emule "estar" en un directo.

Sin embargo el canon de los CDs y DVDs vírgenes SI QUE LO PAGO. Igual que tu. Así que dándole otra vuelta de tuerca, produzco mas beneficios a la SGAE y las discográficas, bajando música, que si no la bajara. "La paradoja del canon" se podría bautizar, si es que nadíe lo ha hecho todavía, que lo dudo. Es muy evidente.

"Ya... pero también vas menos al cine". Lamentablemente, dejé de ir al cine cuando empezó a costar a quince pelas el minuto. Por ese precio prefiero un par de cubatas sentado en un pub y una buena conversación, y esperar unos meses a que salga el DVD y bajarlo. Si el cine costara sesenta centimos de euro (no estoy diciendo nada descabellado), SI que iria al cine. Es mas, creo que habría que ampliar todas las salas y construir otras nuevas para dar a basto a la demanda.

Para que quede bien claro y nadíe crea que un día la poli llamará a su puerta: "Una obra ya divulgada puede ser reproducida sin autorización del autor cuando dicha reproducción se hace "para uso privado del copista" y siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa." Artículo 31 de la Ley de propiedad intelectual.

Ni hago proyecciones para la comunidad de vecinos, ni le cobro un duro a nadie por grabarle una peli o música. Normalmente hasta pongo yo mismo el DVD o CD virgenes. Y a veces las grabo sin que me lo pidan. Simplemente por el placer de compartir lo bueno con la gente que aprecias.

Así que con mi conciencia bien tranquila por hoy, me puedo ir a dormir. Que ya es hora.

Salu2. Y perdón por el tostón."

martes, 22 de noviembre de 2011

Hola mundo

La vida empieza y acaba.

La vida empieza y acaba muchas veces. Se viven muchas vidas entre que nacemos y morimos. La muerte física es sólo el punto final, pero hay muchas muertes en medio. Y muchos nacimientos.

Tenemos que inventarnos constantemente para adaptarnos al medio. ¿Quién no mira atrás con vergüenza? Apenas se reconoce uno cuando se ve en fotos, diarios, recuerdos.

Cada una de esas pequeñas vidas que vivimos tienen un factor que las determina, y otros muchos comunes a otras vidas pasadas y futuras. Un amor, un trabajo, una ciudad, la muerte de alguien querido.

No ser consciente de esto es estar abocado al aburrimiento, al tedio de una rutina constante, no cambiante. Ser consciente también es un problema, porque apenas divisa uno el final de un viaje, cuando empieza a imaginar el siguiente. Y acelera inconscientemente el final del viaje actual, a veces, sin respetar las formas, y los tiempos correctos.

El niño repelente y sabihondo (inquieto y curioso quedan mejor), que acaba el curso y está deseando tener los libros del curso siguiente para ojearlos de arriba a abajo. Para saber qué hay después.

Tan malo es lo uno como lo otro.

Yo era repelente y sabihondo.

Y aquí estoy, leyendo con ansia los libros del siguiente curso. Imaginando como será todo a partir de ahora, que he muerto por herperdidolacuenta vez.

Nacemos llorando.

Es el mejor síntoma de vida.

Hola mundo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Sobre la tuitstaridad

Ayer hice nueve meses en Twitter.

En realidad hace unos pocos más. Mi primera cuenta fue con mi nombre y foto reales, y de hecho aún sigue ahí. Pero pronto empezaron a seguirme compañeros de trabajo, amigos, etc. Y empecé a sentirme cohibido para decir según que cosas. Aunque más por la forma que por el fondo, la verdad.

Así que para lo que quiero decir, ayer hice nueve meses en Twitter.

En muy poco tiempo, he visto crecer mi número de followers muy rápidamente. Los primeros meses era casi un monólogo. El Eco. Algún follower nuevo cada cuatro o cinco días. Hacía ilusión.

En cuanto cogí el truco a esto, decidí que quería jugar. Quería "jugar a twitter". Yo he venido aquí a pasármelo bien y a echar unas risas.

Desde luego, mantener el anonimato era básico, y también tenía claro que cuanta menos relación tuviera con la gente mejor. La vida real está muy bien para tener amigos, enemigos, relaciones sexuales, familia, emborracharse, etc.

Lo primero más o menos lo mantengo. Y digo más o menos porque lo segundo NO. Al final he contactado con mucha gente, y mi anonimato es menos. Así que de las dos condiciones que me impuse, sólo he cumplido el 50% y casi. El 45%, en mis tiempos eso era un aprobado por los pelos.

Aclaro que soy una persona normal. Tengo un trabajo, vivo con mi pareja, tengo familia, amigos, salgo, me equivoco, me rio, lloro (bueno, eso poco), tengo dos piernas, una polla de 20 cms, un ferrarri... vamos, lo normal.

También aclaro mi forma de tuitear, que muchos me lo preguntáis. Estoy aquí a primera hora porque madrugo. Me levanto a las 6:30 y entro a mi trabajo a las 8:00. Trabajo en una oficina, con un ordenador (básicamente) y lógicamente tengo acceso a Internet. No estoy las ocho horas de mi jornada mirando Twitter, simplemente lo tengo abierto, y en los ratos libres, echo un ojo. Me río, unos favs por aquí, unos replies por allá. Que se me ocurre una chorrada, la tuiteo. Y así. Pero todo eso sin dejar de currar. Supongo que para muchos eso es un privilegio, soy consciente. Joder, el hecho de tener un curro hoy en día es un privilegio. Pasarlo además de una manera más entretenida, todo un lujo.

Total, a lo que iba, uno va soltando chorradas, y descubre que hay gente a la que le gustan esas chorradas. Eso está bien, primero porque es un pequeño reconocimiento, que siempre gusta (no en vano me apellido Ego), y segundo porque reír en compañía es mejor que reír sólo. Y yo me rió mucho aquí. A diario.

Pero hay una parte negativa en todo esto:

El concepto de tuitstaridad.

¿Qué es ser un tuitstar? Yo no lo sé. Yo veo gente a la que admiro, mucho mejor que yo en muchos sentidos, y pasan desapercibidos. ¿Es un mérito tener muchos followers? Bisbal vende infinitamente más discos que El Columpio Asesino. No lo tengo nada claro, pero si las bondades de una persona se miden por su número de followers, apaga y vámonos. No se puede presuponer nada de nadie sólamente por el número de followers que tiene. Detrás de cada cuenta, hay una persona. En fin, odio las etiquetas, y desde luego, no quiero que se me cuelgue la de tuitstar.

Twitter no es un modo de vida, es sólo un entretenimiento, y yo:

  • No puedo contestar a todos los replies. Muchos sin sentido a los que tampoco sabría que responder.
  • No voy a ser educado con quién no lo es conmigo. Bendito invento el bloqueo. Si me tocas los huevos, lo normal es que te ignore una vez o dos. A la tercera te bloqueo. Y si tengo mal día, hasta puede que te conteste de malas maneras. A no ser que sea lo que pretendes.
  • Tuiteo al ritmo que quiero, sobre los temas que quiero. Es mi cuenta. Nadie obliga a nadie a seguir a nadie.

Seguro que me dejo muchas cosas en el tintero.

Cosas que con vuestros comentarios a este post puedo aclarar.

O no. Yo sólo se que no se nadar.

jueves, 30 de junio de 2011

Fe de etarras

Me imagino una errata que sea errata. Una doble errata. Una triple, ahora veremos porqué.

Alguien, en algún riguroso periódico de los tantos que tenemos a diario en los kioskos, publica una fe de erratas sobre una noticia del día anterior.

El artículo iba sobre el juicio a un conocido etarra buscado desde hace años por alguna de las (o todas) eficientes fuerzas de seguridad del estado, que a diario velan por nuestra seguridad. Y en la noticia, el apellido está equivocado. En lugar de Erregointxeberricobertia, (que es el apellido real pero increíble del este tipo), la noticia decía "Erregointxeberricoberita".

Total, que esta persona del riguroso ... (etc.) decide publicar una nota al día siguiente que dice:

FE DE ETARRAS: Rectificamos la noticia publicada ayer, en la que... (etc.)


Triple errata, y drama. En lugar de "fe de erratas", ha escrito "fe de etarras".
Y el círculo se cierra, y todo implota.
No.
No pasa nada de eso.

Pero, un hecho aparentemente insignificante, (¿Quién coño se va a dar cuenta o siquiera va a denunciar que el apellido publicado originalmente está mal? Si es un apellido tan absurdo que nadie lo lee, es como cuando está la televisión puesta pero nadie la ve) acaba siendo una anécdota de tal magnitud (en twitter corre como la polvora, blogs, telediarios, etc.) que el responsable de la doble errata se crea una popularidad totalmente absurda. Todavía no se sabe si esa popularidad es para bien o para mal. El tiempo lo dirá. De momento creo que lo han despedido.

Coño déjalo. No toques. ¿O lo has hecho a propósito? (dirán algunos)

Estas cosas pasan a diario, pero la gente no es como este señor.
No corrigen los pequeños errores. Sería un mundo de locos.
Es mejor vivir sin saberlo.

Sí.